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El mensaje verde del Papa

Cuántas veces he pensado que para un verdadero cambio de mentalidad y en las formas de hacer las cosas es necesaria no sólo la concienciación de la sociedad en general sino también la concienciación de los líderes políticos y sociales. Es por ello que considero que el discurso de año nuevo del Papa Benedicto XVI es un avance, grande o pequeño, pero un avance hacia el cambio en la consideración del medio ambiente como algo más que un conjunto de recursos que utilizar mientas sea rentable. El mensaje del Papa para la XLIII Jornada Mundial de la Paz se tituló "Si quieres promover la paz, protege la Creación". Si bien, obviamente, el mensaje se traslada en términos religiosos, entendiendo el medio ambiente y la naturaleza como la Creación de Dios, también se concreta en cuestiones específicas: " En 1990, Juan Pablo II habló de «crisis ecológica» y, destacando que ésta tiene un carácter predominantemente ético, hizo notar «la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad». Este llamamiento se hace hoy todavía más apremiante ante las crecientes manifestaciones de una crisis, que sería irresponsable no tomar en seria consideración. ¿Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales?"

Algunos medios han calificado el mensaje papal de ecologista, sin embargo a mí me parece un mensaje muy ambientológico. Confío además en que el camino abierto por Juan Pablo II y continuado por Benedicto XVI, introduciendo las cuestiones ambientales en sus mensajes como líderes de la Iglesia Católica, contribuyan al cambio de mentalidad en un sector que, al menos en España, ha estado tradicionalmente alejado de la preocupación por el entorno y la sostenibilidad del desarrollo, llegando incluso al negacionismo de problemas tan evidentes científicamente en la actualidad como el cambio climático.