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Medio Ambiente y Pobreza

A pesar de que habitualmente nos podemos alegrar por tener una sociedad cada vez más concienciada de la importancia de conservar el medio ambiente y de cuidar nuestro entorno, aún queda gente, e incluso sectores de la sociedad, que se empeñan en despreciar estas cuestiones amparándose -hipócritamente o no- en que hay problemas más importantes en la sociedad mundial, como el hambre, la guerra, la enfermedad o la pobreza. Considero que hacer esta separación proviene de una visión tradicionalista que separa la realidad en compartimentos estancos que no se comunican entre sí. ¿Realmente podemos decir que en los países menos desarrollados no hay que atender las cuestiones ambientales porque prima la pobreza? La reflexión que sigue según la mentalidad tradicional es: si son pobres, tendrán que explotar sus recursos naturales para salir de la pobreza. ¡Ojalá fuera tan sencillo! Además, en muchos casos podremos afirmar que eso sería (es) "comida para hoy y hambre para mañana".

Afortunadamente una visión integradora de la realidad en estos países cada vez es más consciente de que medio ambiente, sociedad, economía, salud, política y ética forman parte de una sola realidad y que específicamente hay relación clara entre economía (pobreza) y política (corrupción, sistemas no democráticos) y entre salud (hambre, enfermedad) y medio ambiente (conservación de los recursos, calidad ambiental del entorno). No podemos quedarnos anclados en las viejas presuntas soluciones. No podemos dejar tampoco que los gobiernos se sigan excusando para no aportar los fondos necesarios (no tan cuantiosos) para salvar miles y miles de vidas que valen por sí solas más que todo el dinero del mundo.

Aplaudir desde aquí a las ONGDs que cada vez integran mejor las cuestiones ambientales en sus proyectos y animar a todos aquellos ambientólogos que han emprendido el camino de la Cooperación Internacional para conseguir de la protección del medio ambiente su propósito más noble, el de mejorar la calidad de vida de los que lo viven, especialmente si son víctimas del hambre, la guerra o la enfermedad.


Directivos ambientólogos YA

"Hago un llamamiento a todas las empresas del mundo para que incluyan en su plantilla al menos un director no ejecutivo con conocimiento y experiencia en la protección del medio ambiente."

Valli Moosa, Presidente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en el Congreso Mundial de la Naluraleza (Barcelona, 2008)

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/06/ciencia/1223279943.html

Recrisis y especulación

Por si alguien lo dudaba, una nueva crisis económica mundial se nos ha venido encima. Por si no fuera ya poco la crisis ambiental mundial y los dramas sociales y humanos que vivimos a diario y que tan fielmente nos transmiten los medios de comunicación. ¿Alguien duda de quién y qué sufrirá los peores efectos de esta crisis? Los más pobres y el medio ambiente. Parece una respuesta de libro.

En mis clases de economía durante la carrera se me quedó grabada una visión de la bolsa que nunca se me había ocurrido pensar. Nunca antes me había preocupado por entender los tejemanejes financieros. Esta visión puede resumirse en que la bolsa es un juego donde apuestan las grandes empresas. Si creo que la empresa A va a generar muchos beneficios, compro acciones para beneficiarme yo también. Estos beneficios pueden ser resultado de las ganancias que la empresa genere en su negocio o del mero hecho de que otros piensen igual que yo y compren más acciones después de mí, incrementándose así el precio de la acción. Vamos, especulación del mismo calibre del que compra un piso pensando el su futuro incremento de precios o el que compra petróleo esperando que la escasez le brinde excelentes posibilidades futuras. Y lo más dramático, el que compra trigo, maíz, arroz, con la misma mentalidad, generando un incremento artificial de los precios que sobrepasan la barrera de las posibilidades de los más humildes, generando hambre y muerte.

Lamentablemente, los juegos de los ricos para ganar más dinero tienen consecuencias sobre todos, ahora básicamente por culpa de los bancos, que si no prestan dinero a las empresas estas no pueden mantener su actividad o crear nuevos empleos. Se ralentiza el movimiento del dinero y esto repercute en lo que los trabajadores perciben. La gente gasta menos, aumenta la demanda de empleo, se cobran menos impuestos... En fin, que la especulación actúa de nuevo.

¿Será esta la ocasión de estábamos esperando? ¿La recrisis que ponga a cada uno en el sitio que le corresponde? ¿El momento de cambiar el modelo económico actual por uno verdaderamente sostenible? Ojalá, pero me temo, como muchos, que tendremos que seguir esperando mayores calamidades para que este mundo cambie.

NOTA: Imagen extraída de www.elpais.com