http://www.20minutos.es/noticia/391840/0/zapatero/prorroga/nucleares
Una cuestión que hay que distinguir de partida es el escenario actual en el que nos movemos y la prioridad que de él se deriva. Con esto me refiero a que el elevado riesgo que representan las perspectivas de cambio climático debido al calentamiento de la atmósfera y la máxima prioridad que debe suponer la reducción urgente de emisiones de CO2, así como la investigación en métodos de captura de carbono y de enfriamiento de la atmósfera.
Despúes de esto hay que pensar, a mi entender, ¿qué nos permitirá hacer esto lo más rápidamente posible y con la menor cantidad de perjuicios socio-ambientales? Es en esta pregunta en la que difieren las posiciones. Los antinucleares ponen por delante los perjuicios y los riesgos de la energía nuclear, tanto en la seguridad y la salud como en el aspecto de los residuos que general. Además, optar por la energía nuclear podría hacer que el desarrollo de las renovables cayera en saco roto, retrasando su implantación notablemente. Los pronucleares afirman que la energía nuclear es la única que en la actualidad puede sustituir en un periodo de tiempo razonablemente corto la generación de electricidad a partir de energías fósiles.
Pero hay muchos otros factores que entran en la ecuación:
- Peligros de la tecnología nuclear en países potencialmente peligrosos u hostiles.
- Lentitud en la transferencia de tecnologías a países en desarrollo, que debería incrementarse mucho para que la lucha contra las emisiones sea tarea global y no sólo europea.
- Investigación de nuevas tecnologías nucleares, tanto de fisión como de fusión (ésta última creo que será fundamental en las próximas décadas).
http://www.publico.es/ciencias/127147/generacion/iv/energia/nuclear/euratom
- Posibilidades de que las energías renovables alcancen un desarrollo tal que sean económicamente rentables y tecnológicamente rentables. Es necesario invertir en investigación para que los tiempos para llegar a este escenario se reduzcan, aunque con el alza de los precios del petróleo cada vez se acercará más la rentabilidad de las energías renovables (personalmente, apuesto por la energía solar, no en solitario, claro).
- El falso remedio de las "energías alternativas", como en el caso de la sustitución de los autobuses de gasóleo por otros de gas natural, que no solucionan más que en parte el problema.
- La seguridad energética mundial y, por supuesto, los patrones de consumo que deben ser naturalmente ahorradores.
- El desarrollo de tecnologías que reduzcan los consumos energéticos y especialmente que transformen radicalmente la industria automovilística, anclada en las pequeñas mejoras de un sistema derrochador y contaminante.
- Combinación de un mix energético que aproveche todas las posibilidades regionales para la generación de energética y evite la pérdida de la misma en formas inaprovechables.
- Los peligros que sobre el mercado alimentario suponen los biocombustibles.








1 comentarios:
Partiendo de la necesidad de una reducción generalizada del consumo de energía, en al menos un 25% (de tecnologías verdaderamente inútiles), no creo que la implantacion de las actuales técnicas en energía renovable tengan mucho que hacer para solventar los problemas ambientales del planeta.
Personalmente, entiendo que existen dos vertientes de razonamientos en su contra: por una parte, sus limitaciones técnicas para incorporarse a la red, su alto coste de fabricación (económico y ambiental), sus fluctuaciones y escasa capacidad de acumulación; por otra parte, y fundamentalmente, su clara orientación productivista que implica una generación centralizada de la energía.
Si el primer grupo supone una lacra importante para una progresiva implantación de estas tecnologías, el segundo grupo de argumentos debe hacernos caer en la cuenta de que "la receta de las renovables" no vale una peseta si no se lleva a cabo desde un panorama descentralizado y ajustado a las necesidades reales/locales de demanda energética.
Y descentralizar significa también invertir el flujo demográfico de la ciudad a medianos y pequeños núcleos poblacionales, para afrontar el ingente consumo de combustibles que se derrochan en los desplazamientos dentro de las megalópolis y sus áreas de influencia.
El problema no es sobre el abastecimiento energético como se trata de imponer, el problema es estructural y de origen productivo, de consumir unos recursos que no se tienen y querer cultivar en la roca.
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