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Trasvase... perdón, esforlete

Me ha hecho gracia esta mañana las viñetas de Vegara en Público acerca del "esforlete" que llevará agua del Ebro a Barcelona. ¡Qué empeño tiene el Gobierno y los Socialistas en no llamar las cosas por su nombre! Pero por algo será. Tal vez por la radical oposición al colosal trasvase del Ebro de hace cuatro años o por lo que dice el Estatuto de Aragón acerca de los trasvases del citado río.

Hay varios asuntos aquí acerca de los cuales un ambientólogo no demasiado influido ni por un bando político ni por el otro podría reflexionar.

1. ¿Es el agua un derecho?

Ésta podría ser una cuestión que alcanza las bases filosóficas y éticas del asunto. Esta claro que tenemos derecho a la educación, a la sanidad, a la libertad de expresión... Parece también evidente que tenemos derecho a un acceso al menos básico a cuestiones materiales como agua para beber, alimentos para nutrirnos, ropa para vestir, o vivienda para habitar. Pero aquí empezamos ya a adentrarnos en terrenos más farragosos dado que los elementos materiales se dan en una cierta cantidad. ¿A qué cantidad de alimentos tenemos derecho fundamental? ¿A tantos como para darnos una comilona todos los días o a los suficientes como para subsistir con salud? ¿Qué tipo de vivienda podemos reclamar como derecho? ¿Una solución habitacional de 30 metros cuadrados o un chalet de 200 en primera línea de playa? Algo más a sumar al problema del acceso a los recursos naturales limitados en su localización geográfica, como lo es el agua, pero también lo son otros, es que no todos los territorios poblados contarán en su haber con la misma cantidad del recurso. Es de cajón que unos sitios son más húmedos en promedio que otros. Sin embargo, en todos los sitios queremos tener la posibilidad de un acceso al agua que nos convenga, que no suele ser poca, porque queremos regadíos, campos de golf, urbanizar más y más y por supuesto no preocuparnos por eso de ahorrar en los consumos habituales o de dejar de regar el jardín. El caso es que el agua no cae igual en el norte que en el sur, ni en el interior que en el levante. ¿Os imagináis que los agricultores quisieran también tener suelos de calidad que les permitieran cualquier cultivo en cualquier lugar de España? Eso ya es más complicado, pero ya llegará el día en el que haya que hacer trasvases de suelos.

2. ¿Son los trasvases por sí mismos un atentado contra el medio ambiente?

Bien se ha visto estos días que los ecologistas preferirían trasvasar el agua, perdón, trasladar, por medio de trenes, barcos, camiones... El caso es evitar a toda costa una infraestructura fija. Me gustaría saber si tras esta opinión hay algún estudio de costes económicos y ecológicos. Está claro que una obra colosal como el derogado trasvase del Ebro suponía muchos inconvenientes ambientales, además de un alto coste. Pero parece que el trasvase actual, perdón, el "esforlete", será una tubería enterrada paralela a la AP-7. ¿Qué inconvenientes ambientales se pueden achacar a esta obra? Pocos parece, no se crea una nueva barrera, las invasiones a terrenos naturales deben de ser en principio mínimas, tal vez suponga un cierto gasto energético si hay que bombear. ¿Entonces que les pasa a los ecologistas? ¿Es mejor incrementar el transporte por carretera de agua y que los vecinos de Barcelona tengan que bajar con los cubos a llenarlos a la plaza? No lo creo. Más bien nos estaremos temiendo todos el cambio de políticas que el nuevo gobierno podría estar incubando... Hablaremos del combiministerio el próximo día.

3. ¿Se está realizando una correcta gestión del agua en nuestro país?

Creo que esto es algo harto complejo de analizar y tal vez por eso la situación política sea la que es, con cada partido diciendo una cosa. Que si mejor desaladoras pero ahora es urgente y hacemos un "esforlete". Que si mejor traemos el agua del Ródano... Que si mejor trabajar en una especie de red de autopistas del agua (como he oído pedir a algún representante agrario). En mi humilde opinión, la solución apoyada por la extinta Narbona (ministros así están claramente abocados a la extinción), la de las desaladoras no es ninguna tontería. Con sus desventajas, está claro, pero parece lógico pensar que la única forma de garantizar un caudal constante de agua en las zonas costeras secas, independientemente de si llueve o no en la cuenca correspondiente, es desalar agua del mar. Ahora, para gustos, los colores, alguno habrá que se crea con derecho al acceso ilimitado al agua mineral embotellada.

2 comentarios:

Entrecalles dijo...

SESUDAS REFLEXIONES,ESTOY CONTIGO

TeNTiRuJo dijo...

1. De acuerdo, una región no puede condicionar su desarrollo en un recurso que no tiene.

2. Estoy deseando leer tus reflexiones sobre el combiministerio.

3. No se está haciendo, claro que no. Primero porque se usa ineficazmente, y segundo porque se pierde muchísima desde el punto de partida hasta el usuario final. Aprendamos a usar el agua, después pongamos nuestras infraestructuras hidráulicas a punto, y después pensemos qué nos hace falta y dónde.

PD. Por cierto, a parte de la obra lineal, no dices nada de lo que pueda "llevar" el agua. Y por ejemplo el mejillón cebra es un problema en el bitrasvase Ebro-Besaya (ambas cuentas intercambiarán recursos cuando ambas lo necesitan), al que también se opusieron Murcia y C. Valenciana.

Saludos.